El arte del orden

Tendencias / Bienestar
Vostok
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Beth Wachtel
jul. 30, 2019
O te encanta o lo odias; por todos lados la gente se pregunta si los objetos que tiene a mano en casa “despiertan alegría.”  Remontémonos a 2014, entonces Marie Kondo, también conocida como “la mesías del minimalismo,” publicó un libro superventas sobre su fórmula Feng Shui de organización. Una obra que repentinamente llevó a sus lectores a replantearse el sentido de sus cajones y armarios. La principal directriz de Kondo es conservar aquello que respalde nuestro estilo de vida ideal como individuos y desprenderse del resto con gratitud. El mágico cambio que propone Kondo siguió creciendo con una serie de éxito en Netflix y un libro para niños, entre otros proyectos. Y es que da la impresión de que el orden hasta límites extremos ha ido más allá de la tendencia para convertirse casi en creencia.  
 
La des‑posesión de las cosas no es un concepto nuevo. Se ha demostrado que simplificar y minimizar lo material puede conducir a una mayor felicidad y, a menudo, a las personas que se enfrentan a problemas internos se les aconseja que encuentren tranquilidad organizando y ordenando su entorno. La clave para el equilibrio es tener un lugar designado para cada objeto, que cada artículo tenga un hogar; algo que, desde luego, suena muy armonioso.  En nuestra existencia moderna cada vez más caótica, identificar y eliminar todo lo innecesario es una forma de sentir que se tiene el control. Claramente, la idea del ‘menos es más’ está aprovechando una corriente universal creciente, ya que actualmente personas de todo el mundo están aplicando los principios de reducción y organización en todos los aspectos de sus vidas. Un ejemplo es la emergente limpieza sueca de la muerte o lo que es lo mismo: el proceso de ordenar la casa y pertenencias para evitar que los seres queridos se ocupen de ello después de que uno ya no esté. Algunas personas con objetivos altruistas están reduciendo sus posesiones materiales como parte del movimiento Zero Waste, asumiendo la responsabilidad de limpiar hasta el impacto más pequeño que causan en la Tierra. Los ploggers incluso van más allá, actuando en los espacios públicos y aprovechando cualquier forma de ejercicio al aire libre para recoger basura y contribuir a un hábitat más feliz y saludable para todos. Las marcas también se han simplificado utilizando una estética más limpia y minimalista, ya que reconocen la necesidad de conectarse con sus consumidores con más claridad, autenticidad y mensajes significativos que se desmarquen del ruidoso panorama que proponen los medios.  
 
Sea cual sea la motivación, transformar el desorden de la vida necesita de algo más que de organización, requiere consciencia. Y es que al atender nuestras prioridades personales y actuar con intención, es posible que recordemos que somos únicos; algo más que la suma de las cosas que nos rodean. Estamos capacitados para fortalecer las conexiones emocionales que realmente importan ‑un hogar confortable, un ambiente cálido y acogedor, una realidad personal que refleje el sentido genuino de uno mismo‑ y revelar el brillo singular de nuestra individualidad. Después de todo, lo que pasa, lo que se queda y el porqué de todo ello, es la esencia del proceso creativo: el arte de dar forma y refinar una visión personal.  
Fuera de nómina