Cambio de rumbo

Tendencias / Sostenibilidad
David Merron Photography
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Claudia Marks
ene. 10, 2019

Si estás planificando una escapada para dejar atrás la rutina, es posible que hayas notado que cada vez aparecen más anuncios de lugares que hasta hace poco no eran demasiado frecuentes. Y los promocionan mostrando a personas felices, en comunión con el planeta, fuera de caminos trillados y con una actitud diferente a la que se suele ver en los destinos vacacionales habituales. En este sentido, nos encontramos con vistas panorámicas que reflejan serenidad, playas vacías y bosques vírgenes que, desde luego, van mucho más allá de ese paraíso turístico de cóctel tropical y todo incluido.


Muchos millenials y post‑millenials (de la llamada Generación Z) saben muy bien que sus actos afectan al planeta, lo que les lleva a planificar sus vacaciones teniendo en cuenta sus consecuencias. De hecho, para buena parte de ellos, los viajes son una manera de contribuir al mundo, por eso, además de nadar, tomar el sol o divertirse, se aseguran de que el dinero que gastan sirva para ayudar a proteger los mares que disfrutamos todos.


Según dice Brendan Sawyers, director general de Webjet Exclusives,  “Ahora más que nunca, seleccionamos con extremado cuidado las localizaciones que visitamos y tenemos muy en cuenta la capacidad de los operadores para mantener la vida salvaje para las futuras generaciones. No dejamos nada al azar.”


Un destino al que han señalado recientemente como “lugar sostenible para viajar” es Isla Mauricio. Según The Independent, la isla es el hogar de “un buen puñado de lugares ultra‑sostenibles en los que vivir experiencias únicas a tu aire con los itinerarios a medida diseñados por la agencia Mauritius Conscious, la primera en ese país con un enfoque sostenible.”


La facilidad para reservar viajes y la concienciación sobre el estado de los océanos se han convertido en importantes factores a la hora de planificar unas vacaciones. Ambas circunstancias influyen en la elección del destino de los viajeros y pueden inclinar la balanza hacia caminos poco trillados, como Madagascar o Noruega, para visitar los glaciares antes de que se derritan o explorar lugares de bajo impacto turístico y, de paso, no sobrecargar los sitios vacacionales más visitados.  

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