Como pez en el agua

En Foco / Sesiones Fotográficas
Thomas Barwick
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Amy Lehfeldt
oct. 10, 2019
Si se trata de trastocar los estereotipos respecto al estilo de vida de las personas mayores, las Aquadettes, sin duda, pueden ser muy inspiradoras. Conoce a estas chicas de oro del sur de California que se mueven en la piscina como pez en el agua; de hecho, algunas de ellas fueron pioneras de la natación sincronizada. Una de sus integrantes, por ejemplo, formó parte de un equipo estadounidense que viajó por Europa a fines de los años 50 y en la década de los 60 promoviendo este deporte, y además participó en el debut olímpico de la natación sincronizada como deporte de demostración en los Juegos de Roma en 1960. Desde esa fecha, tuvieron que pasar 24 años para que esta disciplina acuática fuera incluida como deporte oficial; sucedió en Los Ángeles 1984. Si bien algunas de las miembros del equipo actual de las Aquadettes han sido profesionales, todas las personas que quieran apuntarse al grupo son bienvenidas: solo deben tener 55 años o más y vivir en la comunidad de personas mayores que les sirve de sede. Y un dato: el efecto llamada que tienen es tan poderoso que hay gente que se muda allí expresamente ¡para unirse a ellas!

Supe de estas inspiradoras mujeres durante mi investigación para Disrupt Aging, una colección que hemos desarrollado en asociación con AARP y cuyo objetivo es derribar los estereotipos en torno a las personas mayores de 50 años. Le propuse a Thomas Barwick hacer una sesión con ellas porque estaba segura de que podríamos crear algo especial. Thomas y su equipo se entusiasmaron tanto como yo con la idea de conocerlas y ponernos manos a la obra. El resultado fue muy refrescante, y ya desde el primer momento estas chicas dejaron claro que la edad no es ningún lastre para ellas.

Valerie, la diseñadora de los trajes de baño (hace alrededor de 217 piezas al año), resume de esta forma el ambiente de compañerismo del grupo y lo que significa ser una Aquadette: “Aunque los problemas de edad, salud y estrés pueden agotar a cualquiera, una vez que estás en el agua, disfrutas de buena música y nadas entre amigas, el mundo se ve de manera diferente. Todas las cosas malas se diluyen y te sientes feliz. Es cierto que detrás de las coreografías hay mucho trabajo y dedicación, pero vale la pena. Estoy muy orgullosa de estas chicas, y sí, las llamo chicas, porque la ilusión que demuestran no tiene edad”.

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